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Lenguaje corporal: qué dice tu cuerpo y cómo leer el de los demás

Qué es el lenguaje corporal, qué significan la mirada, la postura y los gestos, qué mitos conviene olvidar y cómo mejorar el tuyo sin fingir ser otra persona.

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lenguaje no verbal
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Martes, reunión de equipo a las diez. Andrés escucha la propuesta nueva con los brazos cruzados y la mirada en la mesa. No dice nada. Al terminar, su jefa se le acerca en el pasillo: «¿Estás molesto con algo? Te he visto muy serio». Andrés no estaba molesto. Tenía frío, estaba dándole vueltas a una pega del proyecto y, como casi siempre, pensaba antes de hablar.

A la gente como nosotros nos pasa a menudo. El cuerpo dice cosas que no queríamos decir, o los demás leen en él cosas que no hay. Por eso merece la pena entender bien qué es el lenguaje corporal, qué se puede leer en él y qué no, y cómo usar el tuyo sin convertirte en otra persona.

Qué es el lenguaje corporal

El lenguaje corporal es la parte de la comunicación que no va en las palabras: la expresión de la cara, la mirada, la postura, los gestos de las manos, la distancia a la que te pones de alguien y el tono de voz.

Gran parte de él es automático. No decides arrugar la frente cuando algo te extraña ni inclinarte hacia quien te cuenta algo que te interesa. Por eso tiene fama de ser más sincero que las palabras. Esa fama tiene algo de verdad y bastante de exageración, como verás enseguida.

El mito del 93 %: cuánto comunica de verdad el cuerpo

Seguro que lo has leído alguna vez: solo el 7 % de lo que comunicamos son palabras, el 38 % es el tono y el 55 % el cuerpo. Se repite en cursos, charlas y artículos como si fuera una ley.

Sale de dos experimentos pequeños que hizo el psicólogo Albert Mehrabian a finales de los años sesenta. Los participantes oían palabras sueltas dichas con un tono que a veces no encajaba con ellas, o las veían junto a la foto de una cara. Tenían que adivinar qué sentía quien hablaba. Cuando las palabras y el tono se contradecían, se fiaban más del tono y de la cara.

El propio Mehrabian aclaró que esas proporciones solo valen para ese caso: cuando alguien habla de sentimientos o de actitudes y lo que dice no encaja con cómo lo dice. Fuera de ahí no se aplican. Si alguien te explica cómo llegar a la estación, las palabras lo son casi todo.

Lo que sí queda del experimento es útil: cuando el cuerpo y las palabras dicen cosas distintas, la gente tiende a creerse al cuerpo. Un «me encanta» dicho con la cara seria suena a que no te encanta.

Las señales del lenguaje corporal y qué suelen significar

Ninguna señal significa lo mismo siempre. Aun así, hay patrones que se repiten y que conviene conocer.

La cara

Es la parte del cuerpo que más miramos. Una sonrisa de verdad se nota también en los ojos, que se achinan un poco. Una sonrisa de compromiso se queda en la boca. Las cejas levantadas suelen indicar sorpresa o interés; el ceño fruncido, extrañeza, concentración o desacuerdo. Ojo con este último: mucha gente frunce el ceño cuando piensa, y desde fuera se lee como enfado.

La mirada

Mirar a los ojos se asocia con interés y seguridad, pero sostener la mirada todo el rato incomoda. Lo natural es mirar y apartar la vista de vez en cuando, sobre todo mientras se piensa una respuesta. Si te cuesta el contacto visual, mirar al entrecejo o alternar entre los ojos y la boca da la misma impresión y cuesta menos.

La postura

Una postura abierta, con el cuerpo orientado hacia la otra persona, transmite disposición. Los brazos cruzados se suelen leer como cierre o defensa, aunque muchas veces solo significan frío o comodidad. Inclinarse hacia alguien suele indicar interés; echarse hacia atrás, distancia o cansancio.

Las manos

Las manos visibles y moviéndose al ritmo de lo que dices ayudan a que te entiendan y transmiten naturalidad. Tocarse la cara, el pelo o jugar con un objeto suele delatar nervios o aburrimiento. Las manos en los bolsillos, según el contexto, pueden leerse como desinterés.

La distancia

Cada persona tiene un espacio a su alrededor que no le gusta que invadan, y su tamaño cambia según la cultura y la confianza. Acercarse demasiado a alguien que acabas de conocer incomoda. Si la otra persona da un paso atrás, es una señal clara de que necesita más espacio.

La voz

El tono, el volumen y la velocidad también son lenguaje no verbal. Hablar muy rápido suele sonar a nervios; bajar el volumen al final de las frases, a inseguridad. Una pausa antes de responder, en cambio, se lee casi siempre como reflexión, y eso juega a nuestro favor.

Cómo interpretar el lenguaje corporal sin equivocarte

La mayoría de los errores al leer a alguien vienen de sacar conclusiones de una sola señal. Para acertar más, ten en cuenta cuatro cosas.

El contexto. Unos brazos cruzados en una terraza en enero no dicen lo mismo que en una discusión. Antes de interpretar un gesto, mira dónde estáis y qué está pasando.

El conjunto. Un gesto suelto dice poco. Brazos cruzados, cuerpo girado hacia la puerta, respuestas cortas y mirada al móvil, todo a la vez, ya dicen bastante más.

Cómo es esa persona normalmente. Hay gente que siempre habla con las manos y gente que nunca lo hace. Lo que importa es si se aparta de su forma habitual. Si alguien que suele ser expresivo se queda quieto y callado, ahí sí hay algo.

Los cambios. Más que la postura en sí, mira cuándo cambia. Si alguien se echa hacia atrás justo cuando sale un tema concreto, ese tema le incomoda.

Si te interesa ir más allá del cuerpo, tienes más claves en cómo leer a las personas.

Lo que el lenguaje corporal no puede hacer

Hay dos promesas que se repiten mucho y conviene tomar con cautela.

Detectar mentiras. Tocarse la nariz, apartar la mirada o moverse en la silla no indican que alguien mienta. Un gran análisis de cientos de estudios, publicado en 2006 por los psicólogos Charles Bond y Bella DePaulo, encontró que la gente acierta en torno al 54 % de las veces cuando intenta distinguir una mentira de una verdad, muy poco por encima del azar. Y se acierta menos mirando que escuchando. Los nervios que se toman por señales de mentira son, muchas veces, los nervios de alguien que teme que no le crean.

Cambiar cómo te sientes con dos minutos de postura. Hace unos años se hizo famosa la «postura de poder»: ponerse en jarras como un superhéroe antes de una entrevista para sentirse más seguro y cambiar las hormonas. Estudios posteriores más grandes no encontraron ese efecto en las hormonas, y en 2016 la propia Dana Carney, una de las autoras del estudio original, dijo públicamente que no cree que esos efectos sean reales. Estirarse y respirar antes de una reunión no hace daño, pero no esperes milagros.

Por qué a los introvertidos nos leen mal

En los estudios en los que gente desconocida tiene que adivinar la personalidad de alguien después de verlo unos instantes, la extroversión es el rasgo que se adivina con más acierto (lo resume esta revisión). Se ve: el extrovertido sonríe más, habla más alto, gesticula y se acerca.

El problema es lo que se hace con esa lectura. La cara seria de quien está pensando se interpreta como enfado. El silencio, como desinterés. Apartar la mirada para ordenar una idea, como inseguridad. Quedarse al margen de un grupo grande, como antipatía. Andrés en la reunión es un ejemplo de manual.

Nada de eso significa que tengas que cambiar tu forma de ser. Pero conviene saber cómo se ve desde fuera, porque a veces basta un gesto pequeño para que no te lean al revés. Y si alguna vez te han llamado borde o antisocial por ser callado, te ayudará leer introvertido, asocial o antisocial y la diferencia entre introversión y timidez.

Cómo mejorar tu lenguaje corporal sin fingir

No hace falta que te conviertas en alguien expansivo. Basta con que tu cuerpo no diga lo contrario de lo que sientes. Estas son las cosas que mejor me funcionan a mí.

Orienta el cuerpo hacia quien te habla. Es el gesto más sencillo y el que más se nota. Aunque no digas mucho, girar el torso hacia la otra persona dice «te estoy escuchando».

Asiente y reacciona. Un gesto con la cabeza, una ceja que se levanta, un «ajá». A quien piensa en silencio le cuesta dar estas señales, pero son las que hacen que el otro sepa que le sigues.

Di en voz alta lo que tu cara no cuenta. «Estoy pensándolo», «déjame darle una vuelta», «me interesa, solo que soy de pensar antes de hablar». Una frase así deshace casi cualquier malentendido.

Suelta las manos. Si no sabes qué hacer con ellas, apóyalas en la mesa o sujeta algo con naturalidad, como una taza. Evita esconderlas.

Cuida el final de las frases. Termina sin bajar el volumen, aunque hables despacio. Hablar despacio no resta seguridad; apagarse al final, sí.

Respeta tu ritmo. Si llevas horas de reunión o de cena, el cuerpo lo va a notar: menos gestos, más cara seria. Antes que forzar, tómate un respiro. Lo explico en batería social.

Si tienes que hablar delante de un grupo, el cuerpo cuenta todavía más. Tienes ideas concretas en cómo hablar en público siendo introvertido.

Señales de que la otra persona está a gusto o quiere irse

Saber leer estas señales ahorra muchos ratos incómodos.

Suele estar a gusto si se inclina hacia ti, mantiene la mirada con naturalidad, sus pies apuntan hacia ti, imita sin darse cuenta tus gestos o tu postura y hace preguntas sobre lo que cuentas.

Suele querer terminar si mira a menudo el reloj o el móvil, gira el cuerpo o los pies hacia la salida, contesta cada vez más corto, recoge sus cosas o da pasos pequeños hacia atrás.

Cuando veas lo segundo, cierra con algo amable y no lo alargues. Si lo que ves es lo primero y no sabes cómo seguir, tienes ideas en temas de conversación. Y si quieres saber cómo se nota el interés en alguien reservado, lo cuento en cómo saber si un introvertido está interesado en ti.

Volviendo a Andrés: en la siguiente reunión no se forzó a hablar más. Giró la silla hacia quien presentaba y, cuando notó que le miraban, dijo: «Me gusta, le estoy dando una vuelta a una cosa y te la cuento luego». Nadie volvió a preguntarle si estaba molesto.

Preguntas frecuentes sobre el lenguaje corporal

¿Qué es el lenguaje corporal?

Es la comunicación que no va en las palabras: la expresión de la cara, la mirada, la postura, los gestos, la distancia con los demás y el tono de voz.

¿Es verdad que el 93 % de la comunicación es no verbal?

No. Esa cifra sale de dos experimentos de Albert Mehrabian sobre cómo se interpretan los sentimientos cuando las palabras y el tono se contradicen. Él mismo aclaró que no se aplica a la comunicación en general.

¿Qué significa cruzar los brazos?

Depende del contexto. Puede indicar cierre o desacuerdo, pero también frío, comodidad o simple costumbre. Hay que mirarlo junto con el resto de señales.

¿Se puede saber si alguien miente por su lenguaje corporal?

No de forma fiable. Los estudios muestran que la gente acierta poco más que por azar al intentar detectar mentiras, y que gestos como tocarse la nariz o apartar la mirada no son indicadores claros.

¿Cómo puedo mejorar mi lenguaje corporal si soy introvertido?

Orienta el cuerpo hacia quien te habla, asiente y reacciona, no escondas las manos y, cuando tu cara seria pueda confundirse con enfado, di en voz alta que estás pensando. No hace falta fingir ser más expansivo de lo que eres.

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